Oscuridad Eterna

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 Buscandote en el Cielo

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Antimonio
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Mensajes : 17
Fecha de inscripción : 08/07/2010

MensajeTema: Buscandote en el Cielo   Mar Jul 20, 2010 8:49 pm

Mis manos empujaron las enormes puertas del palacio real de Thayr, dando lugar al enorme patio, ornamentado con muchos elementos del sur: cintas doradas, flores típicas de la zona que combinaban los colores calientes y dorados dando una sensación a desierto. En cuanto a distribución, las columnas separaban la parte techada de la descubierta, siento esta una ventana a la negra lluvia de venganza que me trajo a este lugar. Había un pasillo en cada pared, a mi solo me interesaba el que tenia enfrente de mi, un guardia dio la alarma e inmediatamente llegaron una patrulla de 10, de nuevo desenvainé mi espada pintada por la sangre de otros que osaron interponerse en mi camino y luché contra ellos, a pesar de la herida de mi hombro derecho que no llegó a cerrarse. Solo eran morralla, tan solo debía esquivar sus torpes movimientos y clavarles hasta lo mas profundo mi hoja en sus miseras gargantas. El numero de guardias aumentaba, pero no era problema para mi. Yo seguía, como en batallas anteriores contra gente igual de débil, moviéndome con agilidad, intentaron rodearme, pero un grácil salto hacia arriba me permitió esquivarles y en la caída rajarles el cuello a ambos. Tras acabar de limpiar el palacio de mierda continué recto, sin importar cuanto me mojase la lluvia que me acompañaba desde Moan. Cuando pasaba por el centro del patio, mientras seguían cayéndome gotas de agua en mi desgastado cuerpo por la lucha que comenzó hace 3 meses, escuché la voz de alguien que ya conocía, alcé la mirada, y desde el balcón superior, contemplé su figura, con ropas ceremoniales pero que también servían perfectamente para luchar, de color morado y con un diseño tribal y dorado. Tenia sus brazos tras su espalda, apareció de una forma muy elegante. Despreciaba su plateada melena y sus pijos ojos dorados.
-Caray, que fácil te ha sido llegar hasta aquí
-Seguiré avanzando sin importar mis heridas hasta que la recupere
-No puedes hacer nada por ella, su destino ha sido sellado, nada ni nadie podrá cambiarlo. Pronto volverá a completarse el ritual y tanto su cuerpo como alma desaparecerán.
-Mientras ella siga viva hay posibilidades de salvarla, y ten por seguro que lo haré
-No seas incrédulo Len, sabes que quien mas ansía su poder no permitirá que te la lleves.
-Pues le eliminaré, igual que haré contigo.
-Iluso, eres tu contra todo un ejercito en tu contra, hace poco arrestamos al general Tyr, Aunque consigas matarme a mi y a la emperatriz, no conseguirías salir vivo de Thayr.
-El hecho de haber tanta carne por desgarrar es algo que le gustará a mi espada.
-Pues probemos si tiene hambre.

Vi como Valfred saltaba desde el balcón y llegar al suelo de pié. Alcé mi espada limpiada por la lluvia y comencé una dura batalla sin que Valfred apartara las manos de su espalda. El saltaba, se movia, me golpeaba con sus piernas, y yo seguía mi estilo de lucha, con movimientos agiles, haciendo estocadas limpias y parando sus patadas, cuanto mas durábamos en batalla, mas rápido corria Valfred, hasta se apoyaba de las columnas para darse impulso y despistarme mas. Mi vista intentaba seguir sus movimientos y en tan solo una ligerísima fracción de segundo que lo perdí, me golpeó en la espalda. Caí arrodillado al suelo, su golpe fue terriblemente grande, lo suficiente como para escupir sangre. No tuve mas remedio que dejar caer la espada y apollarme con ambas manos en el mojado suelo de piedra. Caminó hasta ponerse a mi lado.

-¿Y pretendes continuar asi? Siento mucho tener que eliminarte yo, pero ya has causado demasiados problemas a nuestro reino, debes morir aquí y ahora.

Alzó su pierna para romperme el cuello de un solo golpe, pero conseguí ser mas rápido que él. Empuñé de nuevo mi espada.

-Pues me haré mas fuerte.

Me giré y la coloqué de tal forma que al bajar rápidamente su pierna, se clavó la espada. Con su pierna restante retrocedió a saltos mientras el palacio se estremecía por sus fuertes gritos de dolor. La sangre caia de su pierna herida, manchando el suelo a pesar de la lluvia, me levanté y volví a empuñar mi arma con manos seguras que me proporcionaba mi fe en ella. Mi motivo de luchar cambió, abandoné todo motivo de venganza, solo quería protegerla, solo protegerla, y si tengo que volverme malvado, asi será.

Esperé a que Valfred moviera primero. Su resistencia era digna de admiración, a pesar del dolor que debía sentir por la pierna, volvió a moverse. Intentó volver a jugármela con su juego de rapidez, pero aunque quería fingir que no tenia su herida, su velocidad decreció, y a medida que corria, dejaba un delatador rastro de sangre. Cerré los ojos, no los necesitaba para igualar su velocidad, mi escaso poder supera con creces al suyo enorme. Me concentré, aislé el sonido de la lluvia, de los muertos, de los gritos de fuera del palacio, de las ganas de encontrarla, solo tenia una oportunidad para eliminar a un obstáculo que me permitia protegerla. Sus pasos…son rapidos…mas que el viento atravesando una ciudad en ruinas…mas que el conejo que escapa de las garras de un zorro hambriento y astuto…mas que la luz con la que nos obsequia el sol…



-¿Cómo lo has conseguido?
-…
-Entiendo

Valfred cayó al suelo mientras mi espada salía de su corazón. Este guerrero luchó formidablemente, pero no eligió el camino correcto. Espero que las estrellas le proporcionen un destino que no supo merecer en vida. Limpié mi espada, la enfundé y continué mi camino a paso lento. Me sentía como al comienzo…yo solo en buscándola, aunque tan solo la conozco de sueños. Mi sombra es mi única compañera, y seguiré caminando hasta que encuentre la canción eterna. Avanzando y subiendo llegué hasta la sala real, donde se encontraría la emperatriz.
Abrí las puertas, como al llegar al palacio…una menos hasta llegar a donde está. Al abrir, una sala grande, a la derecha una ancha cama en la que descansa la emperatriz por las noches, con muchas cortinas amarillas que me seguían recordando al desierto, al otro lado, un gran ventanal con arcos góticos con unas pequeñas columnas desde donde se veía prácticamente la ciudad entera, las tropas moviéndose a través de las calles, sin saber que la única amenaza a la ciudad ya estaba donde mas peligro podía causar al país entero, también se podía observar las negras nubes que iluminaba la capital; al final de la sala, apareció el cuerpo de una hermosa mujer sentada en un sillón típico de la zona. tenia un cuerpo escultural, con ropa veraniega pero al mismo tiempo ceremonial, la que suelen usar los nobles del país de Ur-Nalam. De piel morena sin ninguna imperfeccion, melena rubia recogida, ojos azul brillante, piernas largas, bien proporcionada, y labios pintados de un rojo mas potente que la pasión en si misma existía. Podía hacer suyo a cualquier hombre, a excepción de mi, que me importaba mas otra cosa..
Se levantó de su asiento y comenzó a caminar hacia mi, no dijo ni una palabra pero no paraba de quitarme el ojo de encima. Yo hice un gesto de rechazo, no tenia la menor intención de caer seducido bajo los encantos de esta bella mujer. Cuando llegó frente a mi alzó su mano y la puso sobre mi cabeza. Yo acerqué mi mano a mi espada, pero ella me concedió un gesto de negación. Le hice caso dispuesto a escuchar lo que tuviera que decir:

-Si que has recorrido camino, y además has podido derrotar a Valfred, se nota que eres fuerte. Si quieres que te diga la verdad, te subestimaba. No pensé que un crio de 16 años pudiera llegar hasta aquí. Atravesando tierras y montañas, ríos y bosques, llanuras y prados…Pero no creo que tu viaje continue. El ritual ya está próximo; y él nos dará el poder que necesitamos para poder invadir el reino de Kalash y eliminar en una guerra a nuestro enemigo mas poderoso. No podrás hacer nada para salvarla. Desde su nacimiento su destino se determinó. Al contrario que a ti. Solo buscas lo mas preciado. Y no hablo de oro, poder, fama…si, tu mismo lo sabes. Olvidala, no llegarás a tiempo.
-No me interesan tus palabras. Ningun bien podrá saciarme. Solo la quiero a ella y haré lo que sea para que esté a mi lado. ¡Mi voluntad por encontrarla es mas grande que tu poder sobre este reino! ¡Asi que dime, ¿Dónde está?!
-Ni yo misma lo se, tendrás que preguntárselo…a Elisha…
-¿¡Elisha!?¿Que tiene que ver ella con todo esto?
-Ella es la que lo controla todo, supervisa que el ritual se completará según lo esperado.
-¿Como puedo llegar hasta ella?
-Oh, Elisha no está aquí, se encuentra en su propia dimensión, alejada de todo ser que pueda molestarla.
-La encontraré…

Me separé de ella y me volví hacia la puerta.

-¡Rella! ¡Que no escape! –Gritó la emperatriz.

Una figura apareció por la ventana de un salto. Era una figura femenina. Llevaba una armadura lisa que parecía bien restistente. Se quitó el yelmo, descubriéndose asi, su pelo corto, rojo como el fuego de un dragón. Ojos azul oscuros, en el que se veian reflejados el sufrimiento y dolor por el que había pasado esta mujer.

-Venga, atrapale. No puede salir de aquí.

Rella se recolocó el yelmo e intentó hacerme frente. Asi que preparé mi espada para sus golpes.
Comenzó una lucha de genios de la espada. Ninguno de los dos nos movíamos. nos mirábamos a los ojos. Estabamos como estatuas. Pero un moviento de un milímetro de su pié me hizo adivinar que su ataque venia de la derecha, asi lo paré. Nuestras espadas chocaron, producían chispas. Nos separamos y seguimos luchando en aquella sala. Se notaba la experiencia de ambos en el el rival, hasta que mi herida repercutió en mi, y me tumbó al suelo. Se preparó para asestarme el golpe de gracia…Pero de repente, una sombra cayó del cielo y se interpuso entre la espada y yo. Una chica con guadaña impidió el golpe con su arma. Sus vestimentas eran muy ligeras. Me llamó la atención su pelo…negro como la mas absoluta oscuridad.

-¡¿Quién eres tú?! –Exclamó la emperatriz
-Soy Dark Elisha. He venido para proteger a este chico.
-¿Dark Elisha? ¿La sombra viviente de Elisha?
-La misma. Elisha, con su poder mágico, ha conseguido que huya del mundo de las sombras, y pueda levantarme y que ella y yo seamos dos seres distintos con el mismo corazón
-¿Por qué le has protegido?
-Elisha le quiere vivo
-¿Por qué? Él es la única esperanza de que esto pueda salir mal
-Pero también es la única esperanza de que esto salga bien.

Dark Elisha se giró y me miró. Y pude ver su rostro. Era bellísima, pero tenia una frialdad inigualable en su rostro. Lo mas sorprendente, una llama azul cubria su ojo izquierdo.

-Vaya, hola chaval. Por fin te conozco. ¿Sabes que? Me gustó mucho pasar el tiempo con tu sombra cuando vivía en aquel mundo. Me caias muy bien.
-¿Mi sombra?
-Si. ¿No lo sabes? Todos los seres humanos teneis sombra. Y salvo mi caso, todos vivis en el mundo de las sombras. Es un lugar horroroso. Espero que no lo visites.

Con un movimiento de guadaña, se quitó de encima a Rella.

-Emperatriz. Traigo para ti un mensaje de parte de Elisha. Deserta de este reino. Tu poder se ha acabado. dentro de muy poco, los habitantes de esta ciudad, en compañía de los ejercitos de los reinos de alrededor, invadirán esta ciudad y te derrocarán, ahora es el momento de huir.
-¿Qué? Eso no son mas que burdas mentiras que Elisha se inventa. ¿Cómo iba a perder el poder si tengo el ejercito mas fuerte de este país? Además, el antiguo rey al que capturé yo misma, está preso, sin él, el pueblo no estará motivado.
-¿Tu crees?

Una nueva silueta apareció por la puerta. Con ropas de prisionero, una melena morada y cara de respeto.

-¡El rey Gakkuro! ¿Cómo es posible? ¿Quién te liberado?
-Fui yo. –Dijo otro hombre que apareció por la puerta. Este con el pelo azul corto, con ropas de ciudadano árabe. –Me llamo Sahad. Soy un profesional asesino. Sacar al rey de los calabozos fue pan comido.

-Cariño… -Dijo Rella-…por fin te veo…después de tantos años…-Comenzó a llorar mientras, soltó la espada y corrió hacia el rey para darle un tremendo abrazo.

Resultaba que la emperatriz, al tomar el palacio, hizo tomar de prisionero al rey. El marido de Rella. El único motivo por el que este seguía vivo era que Rella debía servir a la emperatriz, como comandante de Los Caballeros de la Hoja Plateada que era, de lo contrario, le mataria. Sahad apresó a la emperatriz, y al cabo de pocas horas, los soldados fieles a la emperatriz, cayeron bajo los fieles al rey. Encarcelaron a la emperatriz. En cuanto a mi, me curaron de mis heridas con Valfred, y me ofrecieron un puesto en la corte; puesto que rechacé. Le conté mi situación al rey, y se compadeció ante mi, decidió viajar conmigo por su propia voluntad, sin guardia. Al venir él, su esposa, la renombrada Reina, se ofreció también voluntaria para seguirme. Sahad se unió también, solo para la protección del rey. Y Dark Elisha nos conduciría hacia donde se hallaba Elisha.

Por favor, espera un poco mas, voy de camino, ya queda poco para que nos encontremos…Te quiero…
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